cita v

America ha transformado el periodismo de lo que era, la expresión periódica del pensamiento, el registro de las preguntas y respuestas de la vida contemporánea, en algo que recoge, condensa y asimila las trivialidades de la existencia humana, […] la enorme prisa con la que nos tomamos todo, ayudada por el fuerte deseo del periodista de no ir ni un día por detrás de su competencia, hace que juzguemos sin pensar. Hace que no tengamos tiempo para profundizar, ni en general deseo de hacerlo.

– W. J. Stillman, periodista,
sobre la influencia negativa del telégrafo en su profesión en 1891
(The Economist vía Microsiervos)

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No hay luz al final del tunel

Las nubes han cubierto completamente el sol. Son las seis de la tarde en este atípico día de verano que se siente como otoño. El viento revuelve las copas de los árboles y se empiezan a escuchar los primeros truenos que presagian la tormenta que se avecina. Mi vida aparece frente a mis ojos como diapositivas que recuerdan el sufrimiento por el que he pasado.

Las metas que no he logrado, los lugares que no he visitado, las relaciones que no han funcionado, los trabajos en los que he fracasado.Todo puede acabar en este momento.

Trato de evocar recuerdos gratos, momentos felices que pudiesen opacar la depresión, no los hay. No hay final feliz, no hay una luz al final del tunel, solo más oscuridad, solo más tristeza, solo más dolor. Arriba solo hay nubes y abajo solo agua. Miro de nuevo hacia abajo, trato de ganar coraje.

Ya es de noche y todavía miro hacia abajo, la lluvia ha empezado hace ya un tiempo y vuelvo a casa empapado, aunque a tiempo para contar la historia en un blog.


Romeo y Julieta

Julieta saluda a sus amigas y se sienta a la mesa a conversar, se la nota callada, mantiene constantemente la mirada fija a lo lejos,  como si encontrara en las paredes el horizonte.

Julieta tiene ya treinta y dos años, está casada con Pedro, un político joven y exitoso. Pedro la ama y la cuida como a una joya preciada. La semana pasada cumplieron 10 años de casados y él la llevó al restorán más romántico de la ciudad. Con él tiene 2 hijos y una bebé que nació hace casi un año. Parece tener todo lo que siempre soñó.

Se sirve un poco de té, conversa un poco con sus amigas y les resume los últimos detalles de la fiesta que está organizando para  la beba, que cumple un año en dos semanas. Todas parecen tener como meta recordarle con sus comentarios lo afortunada que es, pero la idea solo le dura unos minutos.

Al rato vuelve a ensimismarse y se percibe en su rostro cierto aire de melancolía. Pronto recibe una llamada. Es Pedro, que la está esperando afuera para volver a casa. Se despide de todas con una sonrisa y se dirige al auto donde la está esperando su marido con los niños.

Julieta está en la acera y la puerta del auto está abierta. No entra, sólo se queda parada imaginando una realidad alternativa. Está pensando en Romeo, no sabe nada de él desde hace 15 años, cuando decidieron que lo mejor era separarse para complacer a sus padres. Se imagina con él, quizá en una casa más rústica en el campo. De pronto ya no está en la acera frente al auto, está la casita rústica despertando al lado del hombre a quien siempre amó. Una lágrima corre por su rostro, no está triste, pero una sonrisa no alcanza para describir la felicidad que siente en ese momento.

Siente un tirón el vestido y mira a los ojos de Lucas, su hijo mayor, Lo abraza y sube al auto, besa a Pedro y juntos se dirigen a su casa en la ciudad, hablando de la fiesta de la beba, que cumple un año en dos semanas.


Ambrosía de Metal

La noche está tranquila, en el cielo la mitad de la luna está tapada por nubes y la otra está libre, como esperando que la admiren. La compañía es buena y la película estuvo excelente… A pesar de que en el cielo el paisaje es insuperable, acá abajo no todo parece tan amistoso. No hay luces alrededor y el pulóver parece no bastar para contrarrestar el frío viento sur. Las calles se vuelven más oscuras ya no hay nadie alrededor.

-Traeme el teléfono- La nuca se congela al hacer contacto con el metal y en ese momento el mundo parece girar en cámara lenta. -¿No escuchaste, imbécil? La puta, tu teléfono te dije- La voz se va haciendo más clara, más cercana, más real. Es muy difícil procesar información cuando la punta del cañón está tan cerca.

-No te voy a dar nada…- No lo pensó, tuvo que ser una reacción cuasi-involuntaria. Sentí el dolor antes de escuchar el sonido de la semiautomática. No respondió, no dijo nada, no buscó nada. Se paró y, sin ningún apuro, siguió su camino. Traté de levantar la cabeza, para encontrar quizá la cara escondida detrás de esa voz neutra e inexpresiva, pero no alcancé a ver nada.

Desperté dos horas después en una cama de hospital, la bala no dañó mucho. Del incidente, aparte de la herida, solo quedaba la curiosidad que me despertaba el saber cómo se siente uno al tener en sus manos la vida del prójimo, al ser capaz de decidir sobre el destino de un mortal que, en ese momento, no es más que un ser inferior al que uno puede aplastar con un esfuerzo mínimo. Terminé convencido de que lo que motiva a un hombre a disparar a un par no es el hambre, no es la necesidad, no es el dinero ni las diferencias políticas. Lo motiva el placer de ser dios, aunque sea por unos segundos.

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Now playing: Indio Solari – Te estas quedando sin balas de plata
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cita iv

Yo antes quiero morir que volver a ver a mi patria oprimida y en esclavitud, tengo la satisfacción de creer que lo general de toda la república está en lo mismo y así anime v. md. (vuestra merced) a nuestros compatriotas de ese territorio exhortándoles incesantemente a sostener la causa de la patria.

Dr. Gaspar Rodríguez de Francia

Contraportada de El Supremo Dictador de Julio César Chaves


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