Despertando a un sueño

No es fácil escribir cuando uno sigue shockeado por una noticia que no acaba de creer. Hoy tengo tantas cosas que decir, todo en mi cabeza está tan mezclado que es difícil escoger una idea para plasmarla en este post.

Al leer la noticia anoche no sentí nada, no me sentí feliz, no me sentí triste ni enojado. No tenía ganas de ir a la plaza ni de quedarme en casa a dormir. Solo se me ocurrió que durante mi vida había presenciado todos los grandes hitos históricos de la vida democrática de mi tierra.

De chico me asusté con las bombas de festejo por la caída de la cuasi-eterna dictadura y, ya en un marzo de mi adolescencia, me morí de ganas por ir a defender la democracia en aquella plaza. Ayer me tocó ver aquel momento que muchos héroes soñaron, aquel que muchos dijeron que no iba a llegar nunca. Aquel momento que parecía imposible, pero a la vez inevitable.

Ayer el mundo fue testigo de cómo caía, de a poquito, un gigante. Muchos especularán luego sobre las causas, sobre los hechos y sobre los protagonistas. Lo cierto es que fue la caída de ese gigante, y no la victoria de su contendiente, lo que a nosotros nos devolvió el aire. Lo que hoy nos hace pensar que no todo está perdido, y que todavía a nuestro pueblo le queda aliento para seguir luchando, le queda la esperanza de que sus hijos puedan heredar un país distinto al suyo, la esperanza de que, de alguna forma, el cambio va a llegar y de que ellos pueden ser los protagonistas de ese cambio.

Nadie puede decir hoy a ciencia cierta de qué vamos a estar hablando dentro de cinco años. No sabemos aún si ayer tomamos la decisión correcta o no. Lo único que sabemos es que ayer aquellos que están arriba se dieron cuenta de que no nos rendimos, de que no vamos a seguir su juego siempre, de que ya crecimos y hoy somos capaces de tomar nuestras propias decisiones, de que vamos a defender nuestros valores y no vamos a seguir prestándonos a sus trucos y engaños.

Al despertarnos hoy no había nada nuevo. El sol brillaba igual que siempre… vimos las mismas caras, las mismas calles, las mismas casas. Pero todos tuvimos esa extraña sensación, de haber despertado a un sueño.

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2 responses to “Despertando a un sueño

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