¿Estás?

Pst, ¿estás? Nada, que hoy me levanté mal y necesitaba hablar con alguien, a veces me pregunto si de verdad estás ahí, me gusta pensar que sí… quiero pensar que sí.

Qué dificil es olvidar esas tardes, tardes como esta, con la llovizna afuera y el mate bien caliente… jaja, claro, hervido y de la pava, como se debe. No puedo sacarme de la cabeza esos chistes tan tontos de los que nos reíamos aunque no hacían gracia, era el momento, era el hecho de saber que la persona que estaba a mi lado iba a estar ahí siempre que la necesitara, al menos era lo que parecía.

Qué difícil es olvidar esas charlas cuando tratabas, siempre sin resultados, de arreglar las cagadas que me mandaba. Yo sabía que nada de lo que me decías iba a funcionar, pero te escuchaba nada más que por estar ahí, porque sabía que de verdad te importaba, porque sabía que aunque volviera a cometer la misma cagada otras mil veces, ibas a estar de vuelta ahí, dándome el mismo consejo estúpido de siempre, al menos era lo que parecía.

Qué difícil es cantar esta canción sin escuchar los rajidos de tu guitarra, tocaste esta misma canción más de mil veces y no fuiste capaz de aprendértela bien por lo menos para aparentar. No se pueden escuchar estas letras sin recordarte haciéndote la rockstar, y yo como boludo haciendo la contraparte. Pensar que fuimos tan caraduras como para grabar nuestra “propia versión”, la que querías tanto subir al Youtube, pero no sabías como. Pensábamos que esa iba a ser nuestra canción, que cada vez que sonara en la radio, la luna nos iba a encontrar cantándola donde sea, al menos era lo que parecía.

Qué fácil es contener esta puta lágrima que se niega a salir de mis ojos porque sabe que cuando salga ya no va a caer en tu hombro como de costumbre. Sabe que va a caer al suelo y perderse en el olvido sin que nadie esté ahí para decirle que todo está bien, que todavía se puede, que siempre va a haber otra chance. Esta lágrima sabe que ya nadie va a ser capaz de convertirla en una sonrisa y en el coraje suficiente para enfrentar al mundo, para alcanzar lo que quiere, ya no.

Me dijiste que siempre ibas la primera en leer todo lo que escribía, por malo que fuese. La verdad es que ahora no sé si creerte en esto, pero si de algo estoy seguro es de que estés donde estés, aunque no puedas leerme, vas a saber que te extraño, y que nadie va a ocupar el lugar que dejaste.

No sé si allá tengan luna ni radios, pero esa voz que escucho cantando parece ser la tuya. Me gusta pensar que sí… quiero pensar que sí.


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